Una vez obtenida la licencia náutica: ¿cómo navegar sin tener que comprar ni alquilar una embarcación?

Por fin has obtenido tu licencia náutica. Tras varias horas de formación, algunas maniobras y un examen teórico y práctico, ya estás listo(a) para hacerte a la mar con total autonomía. 

Sin embargo, hay una pregunta que surge rápidamente entre la mayoría de los nuevos navegantes: 

«Y ahora, ¿cómo navego?» 

Porque, al fin y al cabo, la licencia náutica no es más que una autorización para navegar. No da derecho a disponer de una embarcación. 

Muchos piensan entonces que solo hay dos opciones: comprarse un barco propio o alquilar uno cada vez que se sale a navegar. En realidad, estas dos soluciones pronto muestran sus limitaciones. 

Comprar un barco supone una inversión importante, a la que hay que sumar unos gastos fijos: amarre, seguro, mantenimiento, conservación, almacenamiento invernal, limpieza… Por no hablar del tiempo que hay que dedicar a gestionar un barco que, a veces, pasa más días en el puerto que en el mar. Además, como nuevo aficionado a la navegación, no sabes en absoluto con qué frecuencia vas a utilizarlo: ¿saldrás al final con la suficiente frecuencia como para que merezca la pena? 

El alquiler, por su parte, parece atractivo al principio. Pero cuando se quiere navegar con regularidad, la factura se dispara rápidamente. Cada salida se cobra a precio completo, hay que reservar con varias semanas de antelación en temporada alta y adaptarse a un barco diferente casi cada vez. 

Sin embargo, hoy en día existe otra forma de vivir esa pasión. 

Una solución que permite disfrutar de la navegación durante todo el año, sin necesidad de ser propietario y sin las limitaciones del alquiler tradicional. 

Lo más difícil empieza… después del carné de navegación

Conseguir el carné de conducir suele considerarse un hito importante. 

Ya nos imaginamos los fines de semana en el mar, los fondeaderos en calas a las que solo se puede acceder en barco, las salidas en familia o las puestas de sol con los amigos. 

Pero, una vez obtenida la licencia, muchos navegantes se dan cuenta rápidamente de que el verdadero obstáculo no era el examen. 

El verdadero reto es poder navegar con regularidad. 

Y es precisamente ahí donde muchos nuevos titulares del carné abandonan poco a poco su proyecto. 

A falta de una solución adecuada, hay quienes, al final, solo salen a navegar dos o tres veces al año. 

Otros posponen su primera compra durante varios años. 

Resultado: resulta difícil mantener las habilidades adquiridas durante la formación, la confianza disminuye y la navegación se convierte en un placer ocasional en lugar de ser una auténtica pasión. 

Sin embargo, para mejorar al timón solo hay un método: navegar. 

Cuanto más salgas, más naturales te resultarán las maniobras. 

Cuantos más lagos y ríos descubras, más experiencia adquirirás. 

El tiempo que se pasa en el agua sigue siendo el mejor maestro. 

Comprar un barco: una libertad… que exige mucho compromiso

Conseguir un barco propio suele considerarse el objetivo natural tras obtener la licencia náutica. 

Pero esta decisión merece una reflexión. 

El precio de compra no es más que el primer gasto. 

A esto se suman rápidamente numerosos costes que a menudo se subestiman. 

La plaza del puerto 

Encontrar un amarre disponible en algunos puertos franceses puede resultar complicado. 

Dependiendo de la región, las listas de espera pueden prolongarse durante varios años. 

Y cuando hay una plaza disponible, su coste supone un gasto anual considerable. 

La entrevista 

Un barco requiere una atención constante. 

Carena. 

Revisión del motor. 

Antifouling. 

Baterías. 

Electrónica. 

Tapicería. 

Limpieza. 

Aunque permanezca en el puerto varias semanas, un barco sigue necesitando mantenimiento. 

Los gastos fijos 

Seguro. 

Posibles impuestos. 

Consumibles. 

Controles. 

Equipos de seguridad. 

Todos estos gastos se producen incluso cuando no estás navegando. 

El tiempo 

Probablemente sea el gasto en el que menos pensamos. 

Preparar el barco. 

Organizar la entrevista. 

Hacer un seguimiento de las reparaciones. 

Gestionar las citas técnicas. 

Limpiarlo después de cada salida. 

Ser propietario de un barco también significa convertirse en el encargado de su gestión. 

Para algunos navegantes, esta implicación forma parte del placer. 

Para muchos otros, acaba convirtiéndose en una carga. 

Alquilar un barco: una buena idea… pero no para navegar a menudo

El alquiler sigue siendo una solución excelente cuando se quiere iniciarse en la navegación u organizar una salida excepcional. 

Pero cuando uno quiere salir a navegar varias veces al año, sus limitaciones se hacen evidentes rápidamente. 

Cada salida supone un nuevo gasto. 

A veces bastan unos pocos días para ganar varios miles de euros en una temporada. 

A esto hay que añadir las dificultades para hacer reservas durante los meses de verano. 

Las mejores franjas horarias suelen reservarse con varias semanas, o incluso varios meses, de antelación. 

También hay que hacerse cargo de un barco diferente en función de la disponibilidad. 

Pedidos. 

Equipamiento. 

Motorización. 

Cuadro de mando. 

Cada embarcación tiene sus propias costumbres. 

Este periodo de adaptación rara vez es el ideal cuando se quiere seguir aprendiendo con tranquilidad tras obtener el carné de conducir. 

Al final, muchos navegantes navegan menos de lo que les gustaría, simplemente porque cada salida se convierte en un dilema entre las ganas y el presupuesto. 

¿Y si el verdadero tema no fuera ni la compra… ni el alquiler?

Durante mucho tiempo, la navegación de recreo se ha organizado en torno a dos modelos. 

Ser propietario. 

O alquilar de forma puntual. 

Hoy en día, los hábitos están cambiando. 

Al igual que ocurre con los coches, con el carsharing, o con la vivienda, con ciertas fórmulas de suscripción, cada vez son más los aficionados a la navegación que buscan una solución que dé prioridad al uso frente a la propiedad. 

Al fin y al cabo, lo que realmente importa no es tener un barco amarrado en el muelle todo el año. 

Lo que importa es poder salir al mar cuando te apetezca. 

Fue precisamente a partir de esta idea como surgió el concepto de suscripción para barcos. 

Y ahí es donde Liberty Pass ofrece un enfoque diferente de la navegación de recreo. 

Liberty Pass: navega todo el año sin tener que comprar ni alquilar

La suscripción náutica es un concepto aún reciente en el mundo de la navegación de recreo, pero responde perfectamente a las expectativas de una nueva generación de navegantes: aquellos que desean disfrutar del mar sin tener que soportar las obligaciones que conlleva ser propietario. 

El principio es sencillo: en lugar de invertir en un barco que solo vas a utilizar unas decenas de días al año, te suscribes a una cuota que te da acceso a una flota de barcos en perfecto estado, listos para navegar y disponibles según la fórmula que elijas. 

En Liberty Pass, todo está pensado para que puedas centrarte en lo esencial: hacer una travesía por mar. 

Ya no tendrás que ocuparte del mantenimiento, las reparaciones, la preparación para el invierno, los trámites administrativos ni la plaza en el puerto. Nos encargamos de todas estas molestias. 

Reservas tu salida, llegas al puerto y tu barco ya está listo. 

Una vez terminada la jornada, solo tienes que disfrutar de tus recuerdos. Sin limpiezas complicadas, sin citas en el taller, sin sorpresas desagradables por una avería o un mantenimiento imprevisto. 

Es una forma de disfrutar de la navegación de recreo mucho más tranquila, en la que el tiempo que se pasa en el agua vuelve por fin a prevalecer sobre el tiempo dedicado a gestionar un barco. 

Una solución ideal para seguir formándose tras obtener el permiso de navegación

Conseguir el carné de conducir es el primer paso. 

Pero para convertirse en un buen navegante de recreo hace falta práctica. 

Las maniobras en puerto, la interpretación de las previsiones meteorológicas, la anticipación de las condiciones de navegación o incluso la gestión de un fondeadero se adquieren con la experiencia. 

Cuanto más navegues, más confianza ganarás. 

Con Liberty Pass, resulta más fácil salir más a menudo a lo largo del año. 

Puedes organizar un paseo al final del día después del trabajo, irte un fin de semana con la familia o improvisar una salida con amigos cuando el tiempo lo permita. 

Esta constancia permite desarrollar rápidamente los reflejos y sacar el máximo partido a la licencia náutica. 

Más libertad, menos limitaciones

Elegir Liberty Pass no es solo una alternativa a la compra o al alquiler. 

Es adoptar una nueva forma de disfrutar de la navegación de recreo. 

Tienes la libertad de navegar cuando te apetezca, sin tener que inmovilizar un capital importante en un barco que pasará gran parte de su tiempo en el puerto. 

Además, podrás disfrutar de un presupuesto más claro. 

Los gastos imprevistos relacionados con el mantenimiento o las reparaciones ya no alterarán tus planes de navegación. 

Sabes lo que te espera y puedes destinar tu presupuesto a lo que realmente importa: disfrutar del mar. 

¿A quién va dirigido Liberty Pass?

La suscripción para embarcaciones resulta especialmente adecuada para: 

  • a los nuevos titulares del permiso de navegación que deseen practicar esta actividad de forma habitual; 
  • a los aficionados a la navegación que salen al mar varias veces al año sin querer comprar un barco; 
  • a las familias que buscan una solución sencilla para sus salidas de verano; 
  • a las personas que trabajan y desean disfrutar de sus fines de semana sin tener que dedicar tiempo al mantenimiento de un barco; 
  • para los aficionados que dan prioridad a la experiencia de navegación frente a la posesión. 

En realidad, Liberty Pass responde a una pregunta sencilla: 

¿Por qué tener un barco cuando simplemente se puede disfrutar de la navegación? 

La licencia náutica no es un fin en sí misma

Muchas personas consideran que obtener la licencia náutica es un objetivo. 

En realidad, eso no es más que un punto de partida. 

El verdadero placer empieza cuando uno puede salir al mar con regularidad, descubrir nuevos horizontes, compartir momentos con la familia o los amigos y seguir ampliando su experiencia en la navegación. 

La mejor licencia náutica es aquella que se utiliza. 

Navegar una o dos veces al año no basta para ganar plena confianza. 

Navegar con regularidad, por el contrario, convierte cada salida en una nueva experiencia. 

Esta es la filosofía que guía a Liberty Pass: hacer que la navegación de recreo sea más accesible, más sencilla y más libre. 

Porque, en el fondo, lo más importante no es tener un barco. 

Lo más importante es poder navegar cuando te apetezca. 

FAQ

¿Qué hacer después de obtener la licencia náutica? 

Una vez obtenido el permiso de navegación, lo ideal es navegar con regularidad para ganar experiencia y confianza. Existen varias opciones: comprar una embarcación, alquilar una u optar por una suscripción náutica como Liberty Pass. 

¿Hay que comprarse un barco después de sacarse la licencia? 

No necesariamente. La compra supone una inversión importante y conlleva numerosas obligaciones: mantenimiento, seguro, amarre, reparaciones y trámites administrativos. Hoy en día, muchos navegantes prefieren soluciones más flexibles. 

¿Se puede navegar sin ser propietario de un barco? 

Sí. Es posible alquilar una embarcación de forma puntual o elegir una fórmula de suscripción que permita acceder a una flota de embarcaciones sin las limitaciones que conlleva ser propietario. 

¿Por qué elegir una suscripción para barco? 

La suscripción te permite navegar con regularidad sin salirte del presupuesto. Disfrutas de un barco listo para navegar sin tener que preocuparte por su mantenimiento ni por su gestión. 

¿Es Liberty Pass adecuado para los nuevos titulares del permiso de navegación? 

Sí. De hecho, es una opción especialmente interesante para practicar tras obtener la licencia, adquirir experiencia y disfrutar de la navegación durante todo el año. 

La licencia náutica te abre las puertas a la navegación, pero no garantiza que puedas disfrutarla con regularidad. 

Entre la inversión que supone la compra de un barco y el coste de los alquileres repetidos, a muchos navegantes noveles les cuesta encontrar una solución que se adapte a su ritmo de vida. 

Con Liberty Pass, es posible disfrutar de tu pasión de otra manera: de forma más sencilla, con mayor regularidad y sin las limitaciones que conlleva ser propietario. 

Porque, una vez obtenida la licencia náutica, lo más importante no es tener un barco. 

Es poder disfrutar de todas las oportunidades para navegar. 

¿Acabas de sacarte la licencia náutica o te gustaría navegar más a menudo? 

Descubre las fórmulas Liberty Pass y disfruta del acceso a una flota de embarcaciones en perfecto estado, disponibles en varios puertos, sin las limitaciones que supone la compra ni las restricciones del alquiler tradicional. 

Pase de la Libertad

Liberty Pass le ofrece la mejor alternativa a la propiedad y el alquiler. Suscríbete al barco de tus sueños, libre de las limitaciones de la propiedad, y navega donde quieras, cuando quieras, desde 199 €/mes, todo incluido.

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